La loge de Anglada Camarasa pertenece a la estancia del pintor en París en la década de 1900, cuando retrata la ciudad de la Belle Époque y sus ambientes nocturnos iluminados por el novedoso alumbrado eléctrico revelador de los rostros cloróticos de sus habitantes.
La loge está dedicada a Marius-Ary Leblond, seudónimo de los escritores y periodistas Georges Athenas y Aimé Merlo. Con este nombre firmaban sus textos periodísticos y de crítica de arte estos primos originarios de la isla de Reunión. A propósito de las obras en las que Anglada-Camarasa plasmó la noche de París, estos autores destacaron la conexión entre el mundo femenino y la danza; sugirieron la falsa pureza de una feminidad noctámbula cuya representación revelaba las emociones a través del ritmo de la danza:
Más allá del hedonismo y de la sensualidad de las obras de Anglada, estos críticos observan un paradigma coreográfico en el que la estética y las sensaciones se basan en los movimientos del cuerpo, cuya danza reinventa las formas.
Quizá el artículo que los críticos Marius-Ary Leblond dedicaron a Anglada en 1901 fue el motivo de la dedicatoria que ostenta La loge, ya que cronológicamente coincide con la tipología y el motivo de esta obra.
«La danza es el ritmo esencial de la vida amorosa y Anglada ha fijado, con prontitud y fuerza, las fases sintéticas y las figuraciones representativas de las emociones y de los encadenamientos de la existencia. Incluso en el andar ha detectado el ritmo penetrante, secreto, suave de la danza”
Marius-Ary Leblond, «Hemenegildo Anglada», La Grande France, París-Argel, julio de 1901.
