Hospital de St Saver
El espacio
La Colección Casacuberta Marsans tiene su sede en el Hospital de St Saver, una construcción de principios del siglo XV situada en la calle de la Palla en Barcelona. Ocupa el espacio de lo que fueron su iglesia y dependencias eclesiásticas, el claustro y sus estancias anexas.
Tras la recuperación de este edificio histórico, la rehabilitación de los espacios eclesiásticos fue realizada por Garcés – de Seta – Bonet Arquitectes, con la idea central de restituir su memoria y el objetivo de habilitar un espacio expositivo para alojar la Colección Casacuberta Marsans.

Puerta de la capilla del antiguo Hospital de Sant Sever (1937). ©Institut Amatller d’Art Hispànic CB-548

Ventana serliana con las esculturas de sant Sever y los clérigos orantes de Pere Oller (1937). ©Institut Amatller d’Art Hispànic C-5483
Historia
El 8 de agosto de 1412, Mossén Jaume Aldomar, presbítero beneficiado de la Catedral de Barcelona, fundó un centro hospitalario bajo la advocación de sant Sever. Hizo donación de las casas y los huertos contiguos, instituyó las rentas oportunas y creó los estatutos necesarios para establecer un hospital, cuyo objetivo era atender a los clérigos enfermos y sin recursos de la ciudad de Barcelona. Situado en la calle de la Palla, el Hospital de Sant Sever era una institución de gestión autónoma que contaba con cuatro administradores cuyos cargos se renovaban anualmente.
La fachada actual de este edificio es el resultado de múltiples reformas, aunque su parte más genuina constituye uno de los pocos ejemplos de arquitectura de estilo renacentista en la ciudad de Barcelona. Fue erigida a inicios de la segunda mitad del siglo XVI, cuando se ampliaron las instalaciones para satisfacer las necesidades sanitarias y espirituales de los enfermos. Se decidió entonces la construcción de una iglesia de una sola nave rectangular y cabecera plana. El espacio de culto se completaría más tarde con una capilla situada al este, dedicada a la Virgen, y también con una sacristía de planta cuadrada y bóveda de arista, construida al oeste, que quedaría integrada en el claustro del hospital.
En la cabecera plana de la iglesia se emplazó el retablo de sant Sever, realizado en 1541 por los pintores portugueses Pere Nunyes y Enrique Fernándes. Dos siglos más tarde, el retablo fue trasladado a Olesa de Bonesvalls hasta que, en 1929, Duran i Sanpere dio cuenta de su relevancia y de su estado de deterioro, por lo que la obra fue reubicada en el Museo Diocesano de Barcelona.
El gran portal que da acceso a la iglesia corresponde a la reforma de 1562, fecha que aparece registrada en la propia fachada junto a la inscripción «Hospitale sacerdotum sancti Severi». Se ornamentó con una hornacina con forma de arco serliano, una combinación de un arco de medio punto y dos vanos adintelados que constituye uno de los pocos ejemplos de este recurso arquitectónico propio de la arquitectura renacentista que existen en Barcelona. En esta hornacina se emplazó un conjunto preexistente: una escultura de sant Sever y dos clérigos arrodillados a ambos lados del santo. Son tres tallas independientes realizadas en alabastro por Pere Oller, un artista documentado entre 1395 y 1442 que trabajó en varias catedrales catalanas. Estas esculturas estuvieron situadas en la fachada al menos hasta 1937, tal y como atestiguan las fotografías de esa fecha conservadas en el Arxiu Fotogràfic de Barcelona. Actualmente, los orantes forman parte de la colección del Museu Nacional d’Art de Catalunya (núm. inv. 066168-CJT) y la figura de sant Sever está en paradero desconocido.
Quarteró nº61, Miquel Garriga i Roca (1858). ©AHCB 3-334 5D33
Uno de los elementos más característicos y singulares del Hospital de St Saver es la androna, el pasadizo interior que transita entre el portal principal y la nave de la iglesia del hospital; un espacio de circulación que también se concretó entonces, aunque las modificaciones posteriores han desvirtuado su carácter renacentista.
A partir de la segunda mitad del siglo XVIII se realizaron reformas importantes que acabarían configurando el aspecto actual del edificio. Quizá debido al incendio de 1748, se reestructuraron los accesos de la planta baja y se construyeron los pórticos que rodean el claustro, cuya función era la distribución de las estancias destinadas a los enfermos.
A principios del siglo XIX el edificio contaba con la presencia de inquilinos particulares. Esta nueva función del inmueble determinó la construcción de los pisos superiores, además de obligar a una reestructuración de los accesos para distinguir la entrada del hospital de la de los inquilinos. También se realizó una ampliación del espacio de culto y se construyó un coro integrado en el ámbito residencial de la planta primera. Asimismo, se excavó la cripta, ampliando la sepultura existente desde 1615 para los enfermos que fallecían en el hospital.
El hospital prosiguió como una entidad privada, desempeñando sus funciones de beneficencia hasta que la falta de recursos determinó, en 1913, la pérdida de su independencia y su adscripción a la jurisdicción del obispado. En 1925, el hospital fue trasladado al Seminario Mayor de Les Corts y el emplazamiento de la calle de la Palla fue abandonado. Tras la Guerra Civil, sus dependencias se adaptaron progresivamente a usos residenciales y también comerciales, como el establecimiento del anticuario Agustín Mendoza, hasta que en los años cincuenta la iglesia se desprendió del edificio, cuya propiedad pasó a la familia Sesplugues.


Rehabilitación
En 2021 se inició la restauración de la iglesia y de las dependencias eclesiásticas del Hospital de St Saver con el objetivo de alojar la colección de arte Casacuberta Marsans. El proceso de rehabilitación ha sido realizado por Garcés – de Seta – Bonet Arquitectes, que ha volcado en este proyecto su amplia experiencia en restauración de espacios culturales en la ciudad de Barcelona.
Se trata de un espacio compuesto por tres niveles: la planta baja, donde se ubican la iglesia y el claustro, un nivel superior que da acceso al coro y la zona subterránea que corresponde a la cripta. La idea central de la rehabilitación consideró recuperar la memoria de este conjunto de espacios eclesiásticos y evocar su naturaleza y sus funciones a partir de un elemento central y centralizador: la escalera que conecta las tres plantas y que al mismo tiempo es un gran púlpito que propone múltiples puntos de vista para la contemplación de la colección. Realizada en hierro, es monumental y al mismo tiempo ligera gracias a la transparencia de la chapa perforada, un material mediante el que también se han reproducido las bóvedas perdidas de la nave de la iglesia.
Se ha procurado mantener el carácter de los diferentes espacios en su estado actual, sin ocultar las sucesivas reformas de su estructura o el paso del tiempo en los materiales, mientras que se ha usado el hierro para evidenciar las nuevas intervenciones. El resultado es un contenedor expresivo de la historia del lugar, esencial, austero, que ha recuperado la naturaleza de un espacio de culto y devoción, ahora para el arte.


Cesión de uso del espacio
Los espacios expositivos del Hospital de St Saver están disponibles para acoger eventos privados. La exclusividad de esta propuesta reside en la oportunidad de celebrar un acontecimiento en un espacio histórico y en el entorno de una colección privada.
A lo largo de estos espacios se despliegan las pinturas y esculturas que constituyen una selección de la Colección Casacuberta Marsans, una notable colección privada de arte hispánico.
Para más información sobre posibilidades de cesión de uso de los espacios, ponte en contacto con nosotros a través del siguiente formulario o mediante nuestro correo electrónico o teléfono.

