Autorretrato

Pablo Gargallo Catalán (Maella, 1881 – Reus, 1934)

29 de marzo de 1904

Tinta china y gouache sobre papel Ingres

30 x 26,4 cm

Pablo Gargallo es un escultor imprescindible en el desarrollo de la escultura moderna. Su relevancia en este campo ha relegado una faceta como dibujante, que merece ser ampliamente considerada.

Fechado en el reverso el 29 de marzo de 1904, Gargallo dibujó este autorretrato a su regreso a Barcelona desde París, donde había estado unos meses explorando el ambiente artístico de la ciudad. En marzo de 1904 se instaló de nuevo en su taller de la calle Comerç, ocupado por Picasso durante su ausencia. Allí dibujaría entonces los primeros estudios de la figura que terminaría siendo, casi treinta años después, su Gran profeta.

Este autorretrato, realizado sobre un soporte de cartón, muestra en el reverso unos esbozos, indudablemente de su mano. Son dibujos posteriores a la ejecución del autorretrato. Los más grandes reproducen la proyección de unas formas helicoidales en el espacio, quizá el análisis de los volúmenes de una escultura, de los llenos y vacíos de sus figuras de bronce. Otro dibujo, más pequeño, reproduce la silueta de una de sus esculturas más famosas: el autorretrato en bronce de 1927.

Detalle de los diseños en el reverso