Autorretrato

Joan Rebull y Torroja (Reus, 1899 – Barcelona, 1981)

1919

Piedra

36 x 19 x 25 cm

“Es en los años veinte cuando Joan Rebull materialmente recluido en el misterioso habitáculo-taller de la calle Laforja (…), faltándole todo tipo de comodidad más elemental y urgentes medios de subsistencia, que Rebull se vio obligado a hacer de él su propio modelo, reflejando su rostro en el espejo y palpándose las partes del cuerpo con sus manos dotadas de memoria táctil. En estas condiciones realiza la talla directa en piedra caliza, de los dos o tres autorretratos que se conocen, su cabeza emergiendo del busto a manera de plinto.”

Corredor Matheos, José; Mercadé, Albert. Joan Rebull. Catálogo razonado de esculturas, Barcelona, Fundación Arte y Mecenazgo, 2010, p. 96.

Con estas palabras, Joan Merli, amigo y mecenas de Joan Rebull, explicaba el origen de los conocidos autorretratos en piedra del artista. Durante este periodo, comprendido entre 1918 y 1926, Rebull establece las bases fundamentales de su lenguaje escultórico, muy arraigado en la tradición arcaica y egipcia y con un marcado interés por los volúmenes compactos, las formas puras y un realismo sintético. 

Resultado, en parte, de una necesidad práctica – la imposibilidad de contratar modelos para sus esculturas –, el presente Autorretrato constituye una obra fundamental en la consolidación de la personalidad artística de Rebull. En él se reconoce la síntesis de volúmenes y formas, tan característica de su producción, así como el empleo de la piedra caliza, un material que utilizará con frecuencia a lo largo de su carrera.