El refectorio de Daniel Vázquez Díaz es una obra que entronca de manera sutil pero clara con la gran tradición de la figuración cubista española del primer tercio del siglo XX. Una escena sobria y monumental muestra a los cartujos en el momento de la bendición de la mesa. La particular vestimenta de estos personajes se convierte en el motivo principal a través del cual el pintor explora la síntesis formal propia del Cubismo.
La mirada de Vázquez Díaz no solo se dirige hacia la modernidad pictórica, sino que también se arraiga en los grandes maestros del pasado. En este caso, la composición luminosa y esencial de El refectorio remite al célebre lienzo que Francisco de Zurbarán pintó para la sacristía del monasterio de la Cartuja de Sevilla: San Hugo en el refectorio de los cartujos (c. 1655). El arco que se abre al fondo de la escena, la presencia de una pintura que decora la pared del refectorio y el propio tema representado son rasgos característicos de la composición barroca. Vázquez Díaz los recupera de un modo muy singular en este lienzo.

