La pareja de los santos Juanes representados en esta tabla ha gozado de notable interés historiográfico desde que, en las primeras monografías del arte medieval hispánico, Chandler R. Post y Josep Gudiol la situaron en la órbita del círculo de Lluís Borrassà. Esta atribución fue recogida después por Alcolea y Gudiol en sus catálogos de referencia sobre la pintura gótica catalana, publicados en 1986. Los estudios más recientes, como los de Francesc Ruiz y Rosa Alcoy, sin embargo, han cuestionado esta vinculación al no apreciar en la obra coincidencias estilísticas suficientes con la producción del maestro.
Su procedencia del monasterio de Santes Creus permite situarla en un momento anterior al gran retablo mayor encargado a Guerau Gener para ese templo cisterciense, dentro del contexto de intercambios artísticos que caracterizó a la Cataluña Nova de finales del siglo XIV, abierta tanto a las influencias valencianas como a las corrientes italianizantes difundidas por pintores como Gherardo Starnina.
La pieza destaca por la singularidad de su iconografía y de su forma. El Bautista sostiene un flabelo rematado con la imagen del Agnus Dei, de un tamaño insólitamente reducido, mientras que el Evangelista se presenta con sus atributos de escritura, pluma y tintero. Ambas figuras, de volúmenes contundentes y marcado italianismo, se apartan de las estilizaciones habituales en Gener y evocan más bien modelos toscanos. Por todo ello, esta obra, hoy en la Colección Casacuberta Marsans, sigue siendo una pieza clave para comprender los diálogos entre los talleres catalanes y valencianos en torno a 1400.
