El compromiso pictórico de Joaquim Sunyer determinó que algunas de sus obras sean consideradas verdaderos manifiestos pictóricos del Noucentisme promoviendo la estricta codificación del pintor en este movimiento. Sin embargo, su trayectoria y su pintura son mucho más ricas y diversas, desde la influencia del naturalismo y del impresionismo importados de Francia, hasta la bohemia simbolista o la huella estructural del Cubismo de muchas de sus obras. Joaquim Sunyer se instaló en París en 1896, donde vivió una larga etapa de verdadera marginación social. Esta composición sobre papel es representativa de este momento, cuando, influido por el simbolismo pintó las calles y mercados de Montmartre, en este caso unos mendigos en la rue Le Pic, la que alberga el Moulin de la Galette.
La figura femenina que integra este grupo es la misma que aparece en solitario en la obra Vella vestida de negre (31 x 20,1 cm) de la colección del Museu Nacional d’Art de Catalunya (núm. inv. 039129-D).

En la capital francesa coincidió con Isidre Nonell, compañero de la Escuela de la Llotja de Barcelona y de La Colla del Safrà. Ambos compartieron el mismo anhelo de modernidad y de superación de las normas de la academia, un empeño que sin duda se manifestaba en la experimentación técnica de sus obras. En este aspecto, Les clochards (Los mendigos). Montmartre o Rue Lepic está ejecutada con tinta, acuarela y un acabado final de tinta vaporizada y resina sobre el papel. Es una técnica tan infrecuente que solo puede confirmar la proximidad de Isidre Nonell, que entonces creaba sus míticos «dibujos fritos», composiciones sobre papel esmaltadas a base de resinas en las que, por supuesto, no intervenía la acción del fuego. Les clochards (Los mendigos). Montmartre o Rue Le Pic, no ostenta —porque no lo pretende— el resultado de los fritos de Nonell; sin embargo, demuestra la misma necesidad de innovación y una experimentación técnica cercana a la de Nonell.
