Este báculo de cobre dorado, cincelado, grabado y nielado, atribuido al Taller de Silos y fechado en el último cuarto del siglo XII, pertenece al grupo de báculos cuya voluta adopta forma de serpiente, motivo que desde la Antigüedad y a lo largo de la Edad Media adquirió un fuerte valor simbólico vinculado a la prudencia, de acuerdo con la tradición evangélica que invita a ser «prudentes como las serpientes y sencillos como las palomas», así como con el relato veterotestamentario que la describe como el más astuto de los animales. A este simbolismo se suma el episodio de la serpiente de bronce ordenada por Dios a Moisés, que refuerza el carácter salvífico de esta iconografía aplicada al báculo pastoral.
La pieza se organiza, como es habitual, en caña, nudo y voluta, con una decoración de aves estilizadas y motivos vegetales de acanto y palmetas que permite establecer un estrecho parentesco con el báculo del Tesoro del Monasterio de Santo Domingo de Silos, hoy en el Museo de Burgos. Ambos ejemplares comparten esquemas compositivos y soluciones ornamentales muy similares, aunque difieren en la técnica empleada para resolver ciertos detalles: mientras que en la pieza estudiada predomina el nielado, en el báculo de Silos aparece también el esmalte champlevé.
Estas afinidades, junto con la constatación de que el propio taller de Silos trabajaba igualmente la técnica del niel, permiten afirmar un altísimo grado de parentesco entre ambas obras y confirmar la adscripción de este báculo de colección particular a la producción del Taller de Silos, en una cronología del último cuarto del siglo XII.
