Mecedes Palau-Ribes y Francesc Quílez

Santiago Rusiñol i Prats, Jardí d’hivern. Montmartre, 1891. Oli sobre llenç, 98,5 x 131 cm.
La exposición Rusiñol y la Alhambra: el despertar de un pintor poeta presenta la dimensión más lírica de Santiago Rusiñol (1861-1931), un artista capaz de transformar la práctica pictórica en una experiencia poética y sensible.
La muestra ahonda en su relación con la naturaleza, intensificada a raíz de sus estancias en Granada y reflejada en sus representaciones de jardines y, concretamente aquí, de la Alhambra. En 1887 realiza su primer viaje a la ciudad granadina, a la que a partir de 1895 viajará con mayor frecuencia. Los comisarios de la exposición, Mercedes Palau-Ribes y Francesc Quílez, consideran que «Rusiñol supo renovar los usos iconográficos de un escenario expuesto al pintoresquismo estereotipado, superando el tópico para convertir sus motivos en una experiencia universal, enraizada en una estética luminosa y atemporal».
Rusiñol y la Alhambra: el despertar de un pintor poeta construye su relato a partir de una selección de más de 100 obras, incluyendo pinturas, dibujos, carteles, fotografías, libros, revistas y elementos documentales.