El pintor Ramón Casas y Carbó, uno de los artistas más relevantes del Modernismo catalán, pintó a menudo a sus hermanas Montserrat y Elisa, protagonistas de retratos de cuerpo entero, pero también encuadradas en escenas cotidianas.
Este gran retrato al óleo, casi a tamaño natural, representa a Elisa Casas y Carbó (1872-1960), vestida de duelo tras la muerte de su marido, Josep Codina y Prat. Como su hermano, Elisa fue también artista: poeta, actriz y pianista; entre 1897 y 1908 publicó 45 textos —poesía y prosa— en El Eco de Sitges.
Este retrato cuenta con un dibujo preparatorio conservado en la colección particular de la familia Codina. Ambas obras fueron publicadas en 1904 en la revista Forma, el mismo año en el que Casas expuso la tela en la muestra que organizó en su taller junto al escultor Miquel Blay.
El pintor retrató a su hermana cuando apenas había dejado la adolescencia, la volvió a pintar una vez casada, de pie, recogiendo su chal de pieles en un gesto que parece destinado a mostrar el anillo que confirma su condición de esposa. El retrato de la Colección Casacuberta Marsans la presenta viuda, vestida enteramente de negro, y concentra la expresividad en el rostro, pero también en el reflejo del anillo que sigue llevando en su dedo. Sin embargo, esta obra no fue creada para ilustrar un estatus; es un retrato póstumo porque expresa la muerte en vida, una idea radical que la distingue como una de las obras más simbolistas de Ramón Casas. Consciente de ello, el pintor quiso mostrarla en la decimonovena exposición de la Secesión vienesa, que tuvo lugar de enero a marzo de 1904.

